Logotipo Amaia Larumbe

¿Por qué me salen granos si ya tengo 35 años?

30 de octubre de 2018 En: AcnéDermatología

Muchas veces  pacientes de unos 30-40 años acuden a nuestra consulta quejosas debido a que siguen teniendo acné pese a que ya han pasado la edad típica para padecer los molestos granos.

Es a partir de los 25 años cuando se considera un acné en la mujer adulta pudiendo éste persistir si no se trata hasta los 45-50 años. 

No está claro el porqué de la persistencia de esta enfermedad o incluso su debut en etapas más tardías pero sí que existen una serie de factores que se relacionan con este cuadro. Muchas mujeres relacionan el periodo premenstrual con empeoramiento de sus lesiones y es también muy frecuente su relación con las situaciones de estrés.

Asimismo, muchas mujeres refieren empeoramiento de la enfermedad durante el embarazo. La mayoría de las pacientes que acuden a nuestra consulta refieren empeoramiento de sus lesiones con la toma de ciertas comidas y bebidas, sin embargo, el papel de la dieta en general es discutible y únicamente estaría recomendando en pacientes con acné, no consumir muchos hidratos de carbono (arroz, cereales, pan blanco, pasta).

Siempre que vemos en consulta a una mujer adulta con acné, es necesario descartar una asociación con otros cuadros como el exceso de grasa, la alopecia en el cuero cabelludo y un exceso de vello en resto del cuerpo dado que pueden englobarse todas estas manifestaciones dentro de un cuadro de exceso de andrógenos. Para ello es necesario una analítica hormonal y en ocasiones un estudio ginecológico.

A diferencia del acné típico de los adolescentes, este acné suele presentarse más en la zona de la barbilla y cuello a modo de granos junto con lesiones cicatriciales de lesiones previas.

El tratamiento suele ser difícil, dado que muchas veces lo que nos decanta a tratar de curar a la paciente, es el hecho de que esta suele estar muy cansada de llevar tantos años con este tipo de lesiones, más que a la cantidad de lesiones como tal.

Sin embargo, es preciso tratar de ser lo más resolutivo, con los tratamientos que disponemos, para resolver en la medida de lo posible la enfermedad de forma permanente, ya que “no es lo mismo tener granos en la adolescencia que seguir teniéndolos en la edad adulta aunque estos no sean tan visibles ni llamativos».